¿Cómo te lo explico?
Cómo te hago saber que esto no es una guerra, que los niños merecen vivir en paz, que todos merecemos ser felices. Cómo te explico que las decisiones sobre ellos sólo las debemos tomar tú y yo, no tu papi, ni tu mami, ni tus hermanitos, ni los abogados.
Cómo te explico que el juez no estará para solucionar nuestros problemas, ni para decirnos qué y cómo hacer con NUESTROS hijos.
Cómo puedo hacerte entender que tu “venganza” afecta a Nicolás y Sophie, que al no darme su ropita, sus juguetes, no me estás haciendo daño a mi, les estás dejando a tus hijos con tres cambios de ropa que yo lavo a diario para que tengan qué ponerse. ¿En verdad nuestros hijos merecen pasar por eso sólo por tu coraje?
Cómo te explico que si tú sigues manteniendo tus mentiras, diciendo que soy alcohólica y drogadicta el que se ve ridículo eres tú, la gente me conoce, tu familia podrá creerlo todo, pero mentirte a ti mismo e ir por la vida contando esa historia cuando siempre he compartido mi maternidad, cuando nuestra escuela nos conoce, nuestros maestros, la gente de teatro, nuestros amigos, tú lo sabes porque vivías conmigo. Sabes que mientes y que sigues buscando a mis amigos o a la gente que me ha ayudado para contarles esa historia… Cuando aceptes ante tu familia que mientes, que lo hiciste por coraje, por hacerme “pagar” el costo altísimo de dejarte, cuando en verdad lo aceptes serás libre.
Cómo te explico que “ensuciar” mi imagen no te hará más libre de culpa, sabes bien quién fuiste con nosotros, sabes bien quién fuiste conmigo y seguirlo negando es negarte por completo a crecer y aceptar lo bueno y malo de ti.
Cómo te explico que tus hijos se darán cuenta quién en verdad eres, tal vez no ahora, tal vez cuando Nicolás tenga una novia que ame y sepa cómo trataste a su propia madre o cuando Sophie tenga novio y sepa que así no, que su mamá no lo permitió y que ella no tiene porqué hacerlo.
Cómo te explico que nadie puede crecer por ti y que tú también tienes una madre a la que tu papá lastimo y la dejo sin nada más que hijos, así casi igual a lo que nos haces a nosotros. La diferencia es que yo no me rendí, yo no me conforme y te demande por lo que es justo que tengamos, que tengan mis hijos.
Cómo te hago saber que no soy cualquier mujer, que soy la madre de tus hijos y que al lastimarme los estás lastimando a ellos.
Hay cosas que nunca he podido lograr que veas y cosas que tal vez nunca entiendas. No puedes quitarle la madre a tus hijos, no por un berrinche, no por un arranque, no hay razón válida para eso.
Cada decisión en el odio, en el coraje te llevara al mismo punto, a un ser vacío y lleno de oscuridad. Hoy que estuvo otra vez tu familia fuera de mi casa te lo dije varias veces “Cuando quieras hablar, hablamos.” Y tu hijo se dio cuenta porque te lo repetí varias veces, Nicolás me dijo, “mami, papá aún no está listo para platicar, ni la abuela.”
El está con una psicoanalista que le ayuda a comprender todo esto y se le ha hablado con la verdad a los dos, sin juzgarla simplemente saben perfectamente lo que ocurrió, siguen dándose cuenta de todo lo que sucede. De cómo nos siguen, de cómo nos esperan, Nicolás cuenta cómo al salir de la casa de su abuela debían salir con todos los tíos y vivir asustados tomados de la mano siempre. De cómo tú mamá sin cuidado me llamaba “loca”, tu hijo sigue pensando que él debe hablar con el juez y sólo tiene 5 años. Él no tiene porque solucionar nada aún, es un bebé y lo llenaste de cargas innecesarias, se preocupa por tener que entrar y decir que quiere vivir contigo para que tú no llores y no lo regañes.
Espero pronto llegue a ti la conciencia, la sabiduría, la inteligencia. Nuestros hijos no son monedas de cambio, merecen mucho más, necesitan lo mejor de ti, ojalá te haga entender y logres aceptar que mientes y sigues mintiendo.
Cómo les explico a esta familia que al no dejar a Iván resolver sus propios problemas le hacen más un daño que un beneficio, que no lo dejan hacerse responsable por nada, cómo les explico que estos niños tienen madre y que jamás los abandonaré, ni renunciare a ellos.
No hay forma de explicar, de hacer entender a quién no quiere hacerlo, a quién no puede verlo y quién se niega a crecer.
Sigo esperando el día en el que yo ya no te importe nada y puedas sin problema hablar, decir qué y cómo hacemos con los niños, saludarnos y despedirnos sin problemas. Porque de mi parte, puedo hablar contigo sin problema, llegar a acuerdos si quieres hacer las cosas bien y correctas.
Espero lo mejor de ustedes, lo mejor de sus acciones, espero tengan la mejor asesoría y que nos dejen vivir en paz como todos merecemos.
Mucha luz en su camino….









