Mi sueño, mi parto. PVDC

 

Dos años y medio atrás tuve el mayor regalo que una mujer puede recibir, me convertí en madre. Mi hijo fue exactamente como lo había soñado y aún mejor,pero  por el contrario el amor que experimenté jamás lo había imaginado, todo él era perfecto pero el día en que nació nos robaron algo, no sabría describirlo con exactitud pero fue algo arrebatado, lloré después por mucho tiempo, extrañe mi panza por meses y pensé en mi cesárea una y otra vez, una cicatriz me recordaba aquel momento tan triste y cuando veía a mi hijo todo eso había válido la pena pasarlo, hasta el fin del mundo por el. Yo me había preparado para un parto psicoprofiláctico y cuando la doctora me dijo: “tenemos que intervenir” no pude parar de llorar ; todos trataban de consolarme pero lo único que pensaba era que ni siquiera era capaz de parir a mi propio hijo era una inútil.
También recuerdo lo que ella me dijo “no es culpa tuya” no pude responder nada.

El día en que nació mi hijo estaba en la semana 36, comencé un día antes con contracciones cada diez minutos y luego se detuvieron duraron 2 horas y ya. Mi ginecóloga me dijo que debía revisarme por la mañana del día siguiente. Para cuando llegamos yo no sentía ninguna contracción, todo tranquilo, ningún dolor, nada.
Dijo que estaba en dos centímetros y al ponerme el aparato para medir las contracciones dijo “estas en trabajo de parto” ¡Nos emocionamos! ¡Esto era! ¡Pues no se siente nada, que maravilla!
Ella dijo, “llámame a las 6pm (eran las 10am en ese momento) para ese entonces ya estarás lista para el hospital”.
Y ahora pienso, ella ¿cómo dedujo que mi trabajo de parto duraría 7 horas?Me fui nerviosa, ansiosa y feliz ese día conocería a mi hijo 🙂 llamé a las 6pm, me preguntaba si, ¿mi umbral del dolor era tan alto que no sentía nada? Tal vez estaba a punto de expulsar a mi hijo y yo ni en cuenta. Ingenua de mi.

Nos quedamos de ver en el hospital en una hora. Recuerdo que ahí estaba yo sentada en la cama del hospital platicando con mi familia de lo más tranquila, no tenía ni una sola contracción. Ese es el momento al que quisiera regresar y poder decir “saben me voy a mi casa, no es el momento” pero no sucedió así, la doctora debió haberme mandado a mi casa y tampoco pasó. Por el contrario ordenó oxitocina, la aplicó y a mi no me hacia nada.

Nunca me preguntaron si estaba de acuerdo con que me indujeran, simplemente entraban y hacían lo suyo yo era una espectadora. Pasó una hora, pidió esa aguja grande grande para romper la bolsa, intento romperla pero a mi me dolía muchísimo el intento. Subimos para que monitoreara y agregó más oxitocina, esto me recuerda a aquel vídeo animado donde le agregan y agregan oxitocina, termina el bebé sufriendo por las contracciones y va a cesárea. Pues justamente eso pasó, el corazón de mi bebé ya no estaba bien y tenían que abrir. Su nacimiento no fue natural y con el tiempo entendí que lo que nos habían quitado era nuestro derecho a no ser separados, nos necesitábamos, nos acabábamos de conocer, era su nacimiento y necesitaba a su madre, yo necesité a mi bebé, no pude abrazarlo, apenas logré verlo y ahí me quede sola, sin poder moverme, atontada con la anestesia ya no podía ni llorar.
Nuestro momento nos lo arrebataron y no lo merecíamos.

Cuando descubrí que estaba embarazada otra vez todo volvió a mi y estaba segura que debía existir otra manera. Dedique todo mi embarazo a leer, a investigar, a platicar con otras madres, vi vídeos, documentales, me leí páginas completas en internet, relatos de parto, busque Doulas, fue todo un proyecto mi parto.
En esos nueve meses entendí que tenía derechos, que podía decidir como quería mi parto, que quería en él y que no, que no era una enfermedad y que no debían tratarme como una enferma, entendí tanto de mi cuerpo, de mis instintos, de mi fuerza, me conocí aún más de lo que me he conocido en toda mi vida. Por algo somos las mujeres las que traemos a los hijos al mundo, por toda esa sensibilidad, fortaleza, instinto, sólo nosotras podíamos hacer tal milagro, ¡qué orgullo lograrlo!

Todo el tiempo viví con la sombra de la cesárea, pedía porque no hubiera complicaciones y me acuerdo que una Doula me dijo “si todo se hace naturalmente, dejando fluir tu cuerpo no hay porque tener una cesárea” eso se quedó en mi mente por todo este tiempo aunque siempre me sentí insegura…

Antes de estar embarazada por primera vez pensaba que la gente que no pedía anestesia era demasiado hippie y ¿adivinen que? Me convertí en una de ellas 🙂
Me repetí varias veces, “quiero sentir, quiero saber que es una contracción, quiero pujar, quiero sentir a mi hija salir de mi, quiero parir” ¡y vaya que sentí!

Todo empezó cuando cumplía las 36 semanas, tuve contracciones por tres horas cada díez minutos, aveces ocho, pero yo sabía que debía esperar hasta que las contracciones sean tres en díez minutos, sabía que tu cuerpo se prepara para el parto y eso no quiere decir que ya estés de parto.

No quise llamar a la doctora, pero mi esposo estaba preocupado y nervioso, el no quiso leer lo que leí o ver lo que yo vi, supongo que para los hombres es completamente diferente y nuestras vivencias en la cesárea fueron diferentes, lo que a mi me impulso a buscar e investigar a el no le sucedió.

Terminé llamando a la doctora, ella dijo lo mismo de la vez pasada tengo que revisarte en la mañana o ahora y lo que yo quería sucedió, el tiempo regreso justo en ese momento, le dije “me siento bien, las contracciones se terminaron”,

Ella me llamó al celular y me casi regaño diciendo que debía monitorear las contracciones que mi útero podía romperse si no estaba ella revisando. Aún así, le creía más a las madres con las que hablé, a las doulas, a los libros y al internet por muy loco que parezca, también y sobre todo a mi instinto. Al día siguiente fuimos a revisión, otra vez el aparato de las contracciones, yo sentía una contracción después 15 minutos, después 8, todo irregular entonces supe que no, no estaba de parto y no, ¡no me iría al hospital ni loca!

La doctora dijo que quería subir con el radiólogo, quería medir mi útero. Me dijeron que medía 2mm no era nada, ella no se atrevería a dejarme tener un trabajo de parto, lo mejor era programar la cesárea para las 6pm de ese mismo día, solo debía ir por mi maleta, nos encontramos en el hospital.Bajamos a su consultorio, donde sacó una regla y le dijo a mi esposo “esto es lo que mide su útero de grosor, si este llega a romperse yo tengo un minuto para sacar a la bebé y al salir debemos resucitarla,
corren peligro tanto madre como hija. En caso que se reventara su útero Isha podría morir”. Volteó conmigo y me dijo “lo máximo que pasa es que te irías a tu casa con una cicatriz pero viva y tu bebé

estaría bien”

No puedo explicar qué me mantuvo tranquila, sentada, mirándola sin parpadear casi. No podía creer lo que estaba escuchando, quería gritar de impotencia, coraje. No le creía nada.
Mi esposo me pregunto ¿qué piensas? Yo pensaba en la cesárea de Nico, en otro fracaso para mi, en toda la preparación que hice para ni siquiera saber lo que era una contracción, en mis ilusiones, en el quirófano, la epidural, todos mis miedos me acompañaron y lo único que podía hacer era contener las
lágrimas y mantenerme tranquila. Seguramente ni respiraba.Respondí “debo irme a mi casa, hablar con mi familia y les llamo más tarde”

Saliendo del consultorio exploté en llanto, lloré con todas mis fuerzas como hace tiempo no lo hacia, grité en el baño. Me sentí tan inútil otra vez que ni siquiera podía detenerme en pie, mi bebé pateaba fuerte, con una mano me detenía la panza y con la otra me detenía a mi. Terminé sentada llorando como niña, con un gran sentimiento que hacia que suspirara cada dos segundos, tenia espasmos
de sentimiento. ahora sé lo que es la frustración aunque trate de calmarme varias veces para poder salir de ahí y no lo lograba. Sí, hubiera querido un abrazo, algo que romper, algo a que pegarle pero nada de eso lo tuve. Estaba ahí sola con mi bebita.
Tenía dos opciones, quedarme ahí tirada llorando o hacerme cargo de mi cuerpo y de mi parto. Salí de ahí decidida a luchar por mi parto, teníamos el tiempo encima pues pensábamos que el trabajo de parto inicia en unas horas, no habíamos comido nada y ya eran las 2:00pm, me dolía la cabeza por
llorar tanto, no teníamos coche, las distancias eran grandes y mi esposo estaba enojado conmigo por ser tan necia y no buscar un médico dentro del mismo hospital donde estábamos.

Así que me dije “bien, estamos solas en esto Sophie, podemos, luharé hasta el final” Llegue a mi casa a buscar el teléfono de un médico que @palex21 me había recomendado en twitter, el médico quedaba a 1hora de donde yo estaba. Mi esposo aunque muy enojado y diciéndome cosas horribles me llevó, a su modo pero me apoyo al querer ir a buscar otro médico en pleno trabajo de parto y es algo que siempre le agradeceré.

Llegamos, me revisaron, el escuchó mi historia, midió mi útero también, ultrasonido, aparato de contracciones etc. No estaba en trabajo de parto, las contracciones eran demasiado espaciadas, mi útero medía 4mm y eso no quiere decir nada, más que su cabeza estaba presionando en la parte baja y era normal que el útero se viera más delgado, mi cicatriz de cesárea estaba bien, habían ya pasado dos
años desde mi cesárea y era un buen tiempo, mi cadera era apta para el parto. Mi bebé estaba perfecta, su crecimiento y corazón.

Volví a respirar, me dolía todo por el estress. “Vayanse a casa, tranquilos que aún no es el momento” esas fueron las palabras de mi nuevo doctor.Nos fuimos a cenar, nos calmamos y volví a casa a abrazar a mi hijo y dormir agotada en mi cama.

Pasaron cuatro semanas más, no podía creer que estuviera ya tan lejos, es una gran sensación saber que tu hija decidirá el día de su nacimiento, que nadie la presionara ni la sacara. Me sentía tan emocionada, es como recibir el mayor regalo de toda tu vida muy pronto pero sin saber que día…

Llegamos a la semana cuarenta y lo único que podía pensar “mi hija llegó, lo logró, es una bebita a termino y me siento tan orgullosa de ella” fue ese día cuando le dije; igual que a mi hijo en su momento: “estoy lista Sophie, cuando quieras nacer te esperamos”

En Twitter también lo escribí:

‘@ishamommy: Ahora entiendo lo de “oleaje de contracción” sentí esa ola y caray como dolió #twitterbirthsophie #parto. 10:36 AM August 20 ‘Supongo que me escuchó ese día en la mañana nos fuimos a caminar con Nicolás al Centro Nacional de las Artes es un gran parque con “montañas” como el les dice y fué ahí que sentí algo. Fuí al baño y era un poco de sangre, nunca pensé en el tapón mucoso ni nada pero algo ya estaba por empezar, llamé al ginecologo y dijo habrá que esperar…

Esa noche dejamos a Nicolás con su abuela, ahora que lo pienso, que bueno que se quedó allá, toda esa noche la pasé con contracciones fuertes pero irregulares, con cada contracción debía levantarme de la cama y hacer algún sonido, liberar el dolor. Aun en esos momentos quería dormir, sabía que estaría muy cansada y necesitaba dormir al menos entre contraccion y contracción. Y asi lo hice, dormia cada que podía, las contracciones me despertaban, me levantaba me ponía en la orilla de la cama y respiraba profundo llevando oxigeno al dolor.

Hubo un momento a las 4am donde solo quería que amaneciera ya, me pareció eterna la noche. Me metí a bañar segun yo estaba haciendo “trampa” leí en una pagina que los baños con agua caliente deben ser hasta el final del trabajo de parto o cuando realmente estas dilatada, según yo, no estaba nada dilatada. “seguramente tendré 2cm cuando mucho, soy una tramposa”. Metí una vela con olor a coco, apagué la luz y recorde las palabras de Leticia de @criandocreando “un parto es algo muy intimo, prende velas, pon música, relajate” y eso hice, agua caliente, luz de velas y ahi estabamos Sophie y yo en el acto de comunión más grande que una madre puede compartir con su hijo.

Debo confesar que siempre pensé en Nicolás como me hubiera gustado vivir todo eso con el. Mejor era ya no pensar en eso, que las cosas pasan así por algo y estoy segura que todo eso tuvo que pasar para que ahora estuviéramos Sophie y yo de esta forma, así que en secreto agradecí a Nicolás por tan hermoso regalo.

Al fin amaneció 21 de agosto 2010, los primeros rayos del sol me dieron un nuevo aliento, escribí en twitter @ishamommy: “la luz del día me ha dado nuevas fuerzas”7:02am #twitterbirthsophie #parto August 21 dolía pero ya era un nuevo día. Tenía cita a la 1pm así que fuimos a ver a Nicolás a casa de la abuela y de camino para allá teníamos que detenernos con cada contracción, al fin estaba viviendo lo que tanto había soñado y pensaba disfrutarlo y ¡sentirlo por completo!

‘@ishamommy Me acuesto un ratito espero descansar al menos 20 min. Cada momentito y cada dolorcito me acerca más a tu carita :)’ #twitterbirthsophie’ #twitterbirthsophie #parto. 9:20 AM August 21
Todavía pensaba que me regresarían a mi casa, las contracciones deben ser seguidas por lo que leí además todo el mundo me dijo que debía tener tes contracciones en diez minutos y eso nunca pasó. Llegamos al ginecólogo, me hizo un ultrasonido y dijo “entras en la semana 40, ¡muy bien!” al terminar me dio una contracción, esta vez eran tan fuertes que no podía estar acostada. El ginecólogo no pensaba revisarme, pero quiso aprovechar la contracción. “¡¡Estas de 5cm!! que bueno que te revisé!” ¡No lo podía creer! ¿En qué momento ocurrió eso? entonces no hice trampa en la madrugada, llegué a la mitad sin saberlo, estaba tan contenta. Mi esposo le preguntó “¿eso quiere decir que para hoy nace?” “¡Seguro! en unas horas nace, vete a comer, descansa y tal vez a las 6pm nos vemos en el hospital” ¡Ya quería que fueran las 6! ¿Comida? Ni siquiera tenía hambre, ¡ya quería pujar! Jajaja.

No sé como describir el orgullo que sentí al salir del consultorio, quería decirles a los que estaban ahí sentados “¿Saben qué? estoy de 5cm y lo hice yo sola” Recordé mis dias de Kinder cuando salias con la estrellita en la frente, caray ¡qué mejor lugar para poner una estrella! la frente bien en alto… así salí yo y con el corazón latiendo más fuerte que nunca, me sentí viva, aliviada, tranquila, ¡feliz!

Fuimos a comer los tres, empezaba a sentirme cansada de la noche que pasé, comí un poco de sandwich y fuí al baño. Estaba sangrando y arrojando el tapón mucoso, supongo que lo arrojé por partes pero esta creanme era la mayor parte. Ya no me sentí tranquila, quería estar en la habitación del hospital sintiendo mis contracciones y disfrutando esos momentos.

Salimos del restaurante y fuimos al hospital. ‘ @ishamommy Ahora si, el parto es nuestro… Por si ya no puedo twiitear gracias!!!! Por todo su apoyo 😀 nos vamos al hospital, 6cm ya! #twitterbirthsophie 5:22 pm August 21’

La parte mala del hospital es que nos dejaron esperando para darnos la habitación, la primera persona en recibirme en ese hospital fue la anestesiología una personita muy molesta que insistía en que aún no iniciaba mi trabajo de parto y que podía ponerme la anestesia desde los 3 centímetros de dilatación sin saber que yo ya estaba en 5.

Al fin pasamos a la habitación, acomodé mis cosas, me puse la bata, prendí una sola lampara, puse mi música y bueno estaba lista. Al poco rato entró la enfermera con un aparato jalando “Su doctor ordenó que le fuéramos poniendo un poco de oxitocina para acelerar las cosas” a lo que respondí “Muchisimas gracias, digale a mi doctor que no quiero oxitocina, ni suero.” Mi esposo me vio con cara de ¿que haces? no estaba dispuesta a que me pasara lo mismo que me pasó con Nicolás y le dije “Si pude llegar sola a 5cm puedo llegar sola a 9cm”.

Mientras mis contracciones seguían irregulares pero si mucho más fuertes, las veces que me acostaba en la cama hacían que me levantara, no soportaba por nada estar recostada. Me subí a la pelota y ahí era donde mejor la pasaba.

Llegó mi médico y hablamos, le dije que no quería la oxitocina pues mis contracciones eran bastante manejables y con la oxitocina vendrían más fuertes, acabaría pidiendo epidural a gritos. El muy amable lo respetó y al poco tiempo me revisaron, tenía la presión muy alta así que el suero si debían ponerlo para darme medicamento. Sentí miedo que me engañaran y me metieran oxitocina y así se lo dije, pero me dejó muy en claro que yo era la que decidiría y que no haría nada que yo no quisiera. Muy bien pensé traigan el suero pero cuando yo quiera me lo quito para meterme a bañar
-“¿y podré caminar con el? ”
-“Claro puedes hacer lo que quieras”
– ¡Perfecto!. Entonces recordé que no quería la episiotomía, había tambien leído mucho sobre el tema, me parecía una tontería que te corten para que les sea más fácil coserte después, si me tenía que desgarrar pues eso debía pasar, pero no quería que me partieran en dos cual vaca. A lo que también mi doctor dijo que me ayudaría a no desgarrarme, listo, me encontraba tranquila, sabía que iba por buen camino. Me revisó por segunda vez, ya estaba en 6cm casi 7 cm. ¡Estaba contentisima!

Trajeron una aguja grande y un recipiente “venimos a romper la fuente para acelerarte” ¡Carajo! ¿y porqué quieren acelerarme? ¡quésucede en este hospital? Si mi hija eligió el día en que quería venir ¿porqué no la dejan también elegir la hora?. No rotundo.
Le dije a mi médico:
– “Podemos esperar?”Me siento tranquila si la bolsa se rompe sola, no tengo prisa y supongo que usted tampoco”

Ya estaba un poco enojada, me molestaba traer ese suero en la mano, me lo pusieron muy apretado y me robaba concentración a eso sumado las enfermeras que entraban a ver como estaba. Le pusimos el seguro a la puerta y pedimos que no entrara nadie más. Le dije después al doctor algo muy simpático, seguramente se rió de mi a mis espaldas “Puede irse a dar una vuelta? quiero bañarme y después descansar un poco” jajaja como si se tratara de un hotel ´donde yo tomaba vacaciones, ahora lo pienso y me digo ¿en qué momento me imaginaba que podría descansar? pensaba yo en dormirme o algo parecido, ponerle pausa al parto ver tal vez un programa y cuando estuviera más relaja volver al trabajo de parto. Muy amable el doctor respondió que le llamara cuando terminara de bañarme. Yo seguía pensando.. ¿este hombre no entendió? ¡que después de bañarme quiero descansar! jaja.

Mi esposo me pregunto porque no dejaba que la rompieran así el conocería más pronto a su nena, volví a decir “es que quiero bañarme y descansar”.
Entre al baño, abrí la regadera, me desconecte el suero (ya me habían enseñado como hacerlo) y en ese momento me vino una gran contracción, me detuve del lavabo y pensé que ganas de ir al baño, pero ¡¡me queda tan lejos!!  No, no llego al baño y encima con esta contracción. No aquí me quedo… aaagh pero tengo que pujar y pues pujé. Lo que yo pensaba que eran ganas de ir al baño era mi bebita bajando un poco más y fue ahí donde escuche un crak como un cascarón pero un poco más fuerte y el agua caliente escurrió de mis piernas. , ella pujó en una contracción y fue ahi donde la bolsa se rompió. Me miré al espejo que tenía enfrente y con lagrimas me sonreí. Nunca conté ese momento, ni llamé a mi esposo para contarle que había roto la bolsa, fui bastante egoísta, guarde ese momento para nosotras, de cualquier forma el doctor se daría cuenta.

Me bañé sentada en una silla, con agua bien caliente que disfrutaba y si me relajé un poco, miraba mi panza por ultima vez, la tocaba y cada vez se veía más abajo un poco ya sin forma, hablé con Sophie de cosas que sólo ella y yo sabemos, prometí otras y agradecí estar ahí, no quería vivir otra cosa, mas que lo que estaba viviendo, fue maravilloso.
Salí y no pude vestirme, las contracciones ya eran más fuertes, entró mi esposo y ayudó a vestirme, hubiera querido peinarme, cepillarme o algo, pero sólo quise esta vez recostarme. “llamale al medico” le dije.
No tardó nada y me revisó por tercera vez, ya con cada contracción tenía ganas de pujar y supongo que a todas les pasa el miedo a pujar y que no salga un bebé, que salga algo más jaja.

De ahí en adelante todo lo recuerdo como un sueño, seguramente es el cuerpo que hace todo eso para que no recuerdes tanto el dolor o para que en ese momento sea más llevadero.

Regresó el médico y me preguntó si quería que me revisara, le dije muy segura “quiero irme a mi casa” si me hubieran dejado me hubiera ido a mi casa, hubiera vuelto otro día con más calma. El médico obviamente soltó la carcajada y dijo te puedes ir a tu casa cuando nazca tu bebé pero ahora ya estas en 8 cm fallta muy poco.

En ningún momento pensé que no podía hacerlo, las palabras de @irene_gp las recordaba bien, “¡claro que puedes, quitate de la mente que no eres capaz!” y yo le creí.
En menos de media hora ya estaba en 9cm preparada para ir a la sala de expulsión, mis contracciones seguían irregulares pero vaya que eran fuertes, comencé a sentirme agotada, llevaba ya día y medio con contracciones, encima no dormí nada bien la noche anterior, ya no quise levantarme de la cama y desde ese momento tomé la mano de mi esposo y no la solté. Con cada contracción me venía aquel dolor en el que no debía pensar y lo único que mi cuerpo hacía al principio fue gemir, luego terminé en gritos.
Esperábamos al camillero, el médico se veía preocupado, caminaba con su celular de un lado a otro, mi esposo con una sola mano intentaba avisarle a la familia que ya estábamos a punto de subir a la sala y yo con cada contracción gritaba, luego pujaba y al final decía “Dios”
Llegó el camillero con cara de susto, me cambiaron de cama, me pusieron una sabana en las piernas y me sacaron de la habitación en el camino al elevador no se cuantas contracciones tuve pero calculando que el elevador quedaba a 40 pasos y grité unas 4 veces seguramente mis contracciones ya eran cada minuto o menos, el doctor seguía preocupado.
Nunca volvió el fantasma de la cesárea, “pensaba si estoy en 9 y mi nena esta saliendo, en que momento querrán hacerme una cesárea?” Ahora sé que hasta el último momento se puede hacer una cesárea, menos mal en ese momento no.

Al entrar a la sala había una pantalla gigante, recuerdo que el médico y yo pensamos que nadie querria ver un programa de televisión en esos momentos y reímos. Mi esposo había desaparecido, no supe en que momento ya no lo tomaba de la mano, lo busqué y no sé porque nunca pregunté por el.

La sala estaba increíble, era como entrar a una parte del cielo, porque entre que recuerdo todo como en sueño y tan blanco, limpio, nuevo, me dió una gran sensación, el mejor escenario para mi hija. Comenzaron a prepararse todos, instrumentos, batas y sabanas azules…
Una enfermera me preguntó “¿Va a ser psicoprofilactico?” le respondí que no lo sabía jaja creo que si me hubieran preguntado mi nombre de igual manera les hubiera contestado, en ese momento no sabía nada.

En la parte de arriba de la sala había otra pantalla que mostraba mi presión, tan futurista que me sentía en alguna película de experimentos, la pantalla decía 180/90, mi presión subía, ordenaron un medicamento que agregaron al suero, casi de inmediato mi presión bajó, no recuerdo a cuanto porque después de eso miré el reloj 11: 28pm mas vale que me apure si quiero que nasca el 21 y no el 22, eso fue lo que pensé… no entiendo porque en esos momentos terminas pensando cosas así, en ese momento ya tenía prisa porque todo terminara, me dolía bastante, estaba cansada y ya un poco malhumorada. Ahora sé que mi expulsivo no fue fácil, tardamos casi dos horas en el.

Y llegó el momento, mi esposo fué de gran ayuda al decirme “ya casi, lo estas haciendo muy bien” y el médico me dijo en un momento “Esta es la parte más cansada, ya falta poco” yo no podía ni hablarles, seguía repitiendo “Dios” en otro momento comencé a rezar porque todo eso terminara de una vez. Y al fin sentí el cuerpecito de mi bebita a la mitad de mi cuerpo y si, me partía en dos.

No me preocupaba mucho partirme en dos porque estaba segura que me coserían si me partía, para algo tenía que ser tanto instrumento que tenía al lado, sólo pensaba en una cosa “¡Que salga de una vez!” grite.

Ahí estaba acostada, tomada de la mano de mi esposo, llena de mantas azules y pujando como si se me fuera la vida en ello, tomaba aire y pujaba con todas mis fuerzas hasta que el aire se me acababa “lo haces muy bien, pujas de maravilla” decía mi médico.

Sentía como su cuerpecito estaba a punto de salir y cuando no tenía más aire y dejaba de pujar ella se regresaba. Mi esposo dijo “ya está ahí, veo su cabecita, ya falta nada, tu puedes” y ahí puje con todas mis fuerzas, todo comenzó a arderme y pensé es esto el “circulo de fuego”, comencé a jadear para no pujar, sabía que en ese momento no debía pujar pero no aguanté y volví a pujar con todas mis fuerzas, sentí como toda ella salió expulsada de mi cuerpo y tuve la sensación más grande de alivio, la tomé le dí un beso, toda mojadita y caliente, nos miramos a los ojos y le sonreí, lo habíamos logrado, aquel parto fue mio, fue nuestro y ya nada ni nadie podría quitárnoslo.

Estaba tan orgullosa de mi bebita, había pasado por tantas cosas en el embarazo y fue tan fuerte, lucho tanto allá adentro y yo pasé por tanto acá afuera… al fin juntas, lo logramos. Todo dolor se fue y sentí el mayor cansancio de mi vida, mi presión seguía alta y yo comenzaba a ver pequeñas luces, comenzaba a sentirme débil y mal.
Llevaron a Sophie a un lado de mi cama, la pesaron, su papá cortó el cordón y al poco tiempo una contracción más esta vez no fue dolorosa, puje y salió la placenta, “la buena noticia es que no debo ponerte ningún punto, no te desgarraste” sólo pude sonreír y los ojos se me cerraron. “Les tomo una foto a los tres” abrí los ojos, sonreí como pude y otra vez volvieron a cerrarse.

Dos horas en recuperación, no podía ni moverme, ya no recuerdo nada de eso hasta el regreso a la habitación. “Papi lo logramos” le dije a mi esposo “Eres una fregona, luchaste por tu parto y lo conseguiste”


Ha sido el mayor logro de toda mi vida, se abrió una nueva dimensión, he descubierto otro cuerpo, otra fuerza, otra yo.
Este parto me ha curado y se lo dedique a Nicolás por todo aquello que nos robaron, por lo que nos dolió que nos separaran y por todo lo que lloramos después de eso.
Al siguiente día me metí a bañar y fue cuando me dí cuenta de lo que había pasado, lloré con tal sentimiento que el sólo hecho de recordarlo me hace llorar cada vez. Ojalá las mujeres no se perdieran de esto porque es maravilloso, soy tan feliz por todo lo que viví, por todo lo que sentí.

Lloré, lloramos, ya la tenía conmigo, mi niña, mi parto, mi sueño.

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20 pensamientos en “Mi sueño, mi parto. PVDC

  1. Isha, me conmueves hasta las lágrimas!.Que emoción y orgullo que hayas logrado tu anhelado parto. Muchas felicidades por tu persistencia y valentía :)Besos Muchos, Feliz Día de las Madres!!

  2. Me siento demasiado orgullosa de todo lo que cuentas. La verdad que a mi también me indujeron el parto sin quererlo, sin preguntarme. Me rompieron la bolsa con un especie de aguja gigante y fue el dolor más fuerte que he sentido en mi vida. No se lo recomiendo a nadie, y fue por nada, mi hija todavía no quería nacer. De todas formas espero ser igual de valiente y testaruda que tu y lograr que la próxima vez que tenga un hijo sea como yo quiero, que sea un parto natural. Muchas felicidades para ti para tus hermosos hijos y Feliz día de la mamá. Eres una madre ejemplar.@mamainexperta

  3. Lizpe: muchísimas gracias a ti por leer. Feliz día de las madres!! Te abrazo fuerte.Jenny Troncoso: No es que seamos nosotras las que no podemos parir, son los médicos que abusan de nuestra ignorancia, claro no todos, existen médicos dedicados y comprometidos con su labor. Todas podemos mientras nos mantengamos informadas y no dejemos que nadie decida por nosotras, porque un parto no es una enfermedad, estamos sanas y el parto es nuestro, de nadie mas.Feliz día de las madres!! Gracias por tus palabras 🙂

  4. Tuvimos un parto muy complicado que termino en cesárea, como bien dices, no es más que falta de información.Mi nena hora tiene 16 meses. He aprovechado que se fue de paseo con papi para leer y sobre todo para llorar. En algún momento queremos tener otro bebé. Ojala pudieras compartirme la información que más te ayudo para este parto.al leerte me surge una pregunta: Con tu primer parto supiste lo que son las contracciones con oxitocina…Se sienten igual con el parto natural?Leerte ha sido liberador!Gracias!!!

  5. Wow, no sabes cuántas veces me pusiste la piel chinita con este relato, de verdad, sentí como si lo estuviera viendo detrás de un cristal. Excelente forma de narrar lo que viviste. Que valor, que orgullo.
    Desafortunadamente, por un problema médico, yo no pude vivir esa experiencia. De pequeña decía que mi hijo nacería en agua, y sí me hubiera encantado, pero yo no tuve opción, desde que el Dr. confirmó mi embarazo sabía que Bam Bam nacería por cesárea así que me olvidé del parto en agua y no me hice ilusiones. Me dedique a investigar sobre la cesárea, la anestesia y los riegos, pero nada fue como lo leí, bien dicen que cada cabeza es un mundo, yo agrego.. cada madre es una experiencia.
    No sé si yo hubiera aguantado el dolor que mencionas, pero me hubiera encantado vivir esa gran experiencia.
    Un año después, pero felicidades!!!!

  6. Hola.
    Sé que ya pasó mucho tiempo desde que escribiste este post, pero yo me voy topando con él. En él relatas exactamente todo lo que yo quisiera vivir. También tuve una cesárea con mi primer hijo hace poco más de dos años, ahora estoy embarazada de nuevo (casi 6 meses)y quisiera un parto vaginal, normal, natural.. el problema es que a diferencia de la vez anterior que pudimos pagar un hospital privado, en esta ocasión no nos será posible y voy a dar a luz en uno público. En el centro de salud ya hasta quieren programarme el día de la cesárea, para ellos no hay otra opción, es cesárea o cesárea, y argumentan lo que ya sabemos. Me da vueltas todo sólo de pensar que no tengo más opción y que no podré evitar una nueva cesárea, yo sé que puedo parir, con mi primer hijo llegué a 8 de dilatación pero estoy segura que la oxitocina tuvo que ver en el sufrimiento fetal, en fin. Hasta he pensado en dejar que programen la cesárea pero no presentarme y llegar el día en que haya entrado en trabajo de parto, que todo haya avanzado bastante y tal vez así reconsideren la idea. Pero no puedo negar que también siento miedo de ser de esa pequeña porción a quienes se les rompe el útero y poner así en riesgo mi vida y la del bebé.
    Por eso admiro la valentía con la que enfrentaste todo y lo segura que estuviste siempre de que todo iba a salir como lo habías pensado. Quisiera lograr sentirme así y hacerme cargo de la situación, hacerme cargo de mi cuerpo y de mi bebé.
    Gracias por compartir este relato, de alguna manera leerlo fue una inyección de fuerza y de convicción.
    Saludos!

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  16. Me hiciste emocionar hasta las lágrimas. Me siento identificada. Etoy de 37 semanas a punto de tener a mi segundo hijo y estoy desesperada porque sea parto vaginal. Siento que nadie me apoya en un 100% y eso es desesperante. Destaco lo importante de la seguridad en una misma, el instinto, que increíble…
    Gracias por tu historia; leerla y vivirla contigo a través de tus palabras es un antes y un después.

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